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VIVIR CON ASMA

Vivir con Asma

La gran mayoría de los pacientes con asma pueden tener la enfermedad controlada, lo que les permite llevar una vida normal. Para esto, el paciente debe adoptar un papel activo en el control de su enfermedad. Debe conocer su medicación, saber cuándo y cómo tomarla, reconocer cuáles son los síntomas de empeoramiento del asma y seguir el plan de acción que le ha explicado su médico.
Conocer cuáles son los desencadenantes del asma y adoptar hábitos de vida saludables, son fundamentales para prevenir futuras complicaciones.

¿Qué es el Asma?
El asma es una inflamación crónica que afecta a las vías respiratorias, lo que disminuye el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. Los síntomas se presentan de manera diferente en cada paciente y varían en frecuencia y severidad. Consisten en dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos, principalmente, durante la noche
La afectación del asma se da, principalmente, en los bronquios y en los bronquiolos que tienen la función de conducir el aire hacia dentro y hacia fuera del pulmón (inspiración y espiración). En el asma lo que ocurre es que la pared de los bronquios se inflama y se hace más gruesa, hay mayor producción de moco, que es viscoso y difícil de eliminar, y el músculo que rodea las paredes de los bronquios se contrae haciendo que la luz se estreche y dificulte la respiración.
Algunos pacientes asmáticos también tienen afectación de la nariz y de los senos paranasales, lo que se conoce como rinosinusitis.

Síntomas
Los síntomas del asma se presentan de manera diferente en cada persona, tanto en la frecuencia como en la gravedad. Se alternan períodos en los que el paciente está asintomático con otros en los que aparecen crisis asmáticas graves. Debido a esta variación, es importante distinguir los síntomas de diagnóstico y los de agudización.
* Sibilancias o “pitos”. Son el sonido que realiza el aire al pasar por las vías áreas que están estrechas y obstruidas. Suelen oírse en el periodo de la espiración (cuando sale el aire).

  • Tos. Puede ser seca o acompañada de moco. Puede cursar en forma de accesos de tos y, habitualmente, es de predominio nocturno, lo que puede alterar el sueño y el descanso nocturno del paciente.
  • Disnea o dificultad para respirar. Se hace evidente al hacer ejercicio. En caso de una agudización de asma, la disnea puede aparecer en reposo e, incluso, puede entrecortar el habla.
  • Opresión en el pecho. Es una sensación de opresión generalizada en el tórax.
  • Síntomas nasales. Como picor, estornudos y taponamiento.

¿Cuándo ir a Urgencias?
Se debe acudir al servicio de urgencias cuando se produce una reacción descontrolada del asma y se tienen los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar, incluso en reposo.
  • Color azulado en los labios o cara (cianosis).
  • Pulso acelerado.
  • Alteración de la lucidez mental.
  • Ansiedad.
  • Sudoración.
  • Dolor torácico.

Datos y cifras

  • El asma es una de las principales enfermedades no transmisibles. Se trata de una enfermedad crónica que provoca inflamación y estrechamiento de las vías que conducen el aire a los pulmones.
  • Hay unos 235 millones de personas con asma, que es una enfermedad frecuente en los niños.
  • La mayoría de las muertes por asma se producen en los países de ingresos bajos y medianos bajos.
  • Según las estimaciones más recientes de la OMS, publicadas en diciembre de 2016, en 2015 hubo 383 000 muertes por asma.
  • El principal factor de riesgo de padecer asma son las sustancias y partículas inhaladas que pueden provocar reacciones alérgicas o irritar las vías respiratorias.
  • El asma se puede controlar con medicación; evitando sus desencadenantes también puede reducir su gravedad.
  • El tratamiento adecuado del asma permite que los afectados tengan una buena calidad de vida.

Fuente: Organización Mundial de la salud